No deberíais hacer estas Berlinas rellenas de crema
pastelera.
Bueno, si…hacedla.
Pero ateneros a las consecuencias.
Eludo toda responsabilidad.
Hacer estas Berlinas tiene sus cositas, veréis.
Cuando fríes estas maravillas, tienes que asegurarte
de que están fritas por dentro ¿no?
Lo que viene siendo pasar el control de calidad.
¿Y eso en que consiste?
Pues veréis; fríes la primera Berlina, esperas 5
minutitos.
La abres y compruebas si esta frita.
¡Recorcholis! ¡Le falta un poco!
Apartas lo que esta crudo y te comes el resto, porque
una, tiene cierta aversión a tirar nada.
Fríes la segunda Berlina, esperas 5 minutos
¡Repámpanos! ¡Todavía esta un pelín cruda por dentro!
Apartas lo poquito que esta crudo, que en esta segunda
prueba es bien poco, casi imperceptible,
y te la zampas.
Fríes la tercera Berlina, esperas 5 minutos.
¡Albricia, está perfecta!
Y como ya la has partido y tienes que contarle a tus
lectores que realmente son las mejores Berlinas del mundo mundial, pues te la
zampas.
Y luego, el que pasa por la cocina también quiere
hacer el test de calidad.
Que ya les has dicho tu que no hace falta, que ya se
lo has pasado.
Pero ellos se empeñan en darte una segunda opinión
para que no defraudes a tus lectores.
No hace falta decir que no quedan Berlinas y que a
duras penas pude defender con mi vida
las que veis en las fotos.
En resumen la dieta ese día se vio un poco
perjudicada.
Pero
¡oye!
¡Qué ricas están las Berlinasss!